domingo, 20 de mayo de 2007

Anime de un ejercicio de clase

Durante algunos años recibí clases de animación. Este se trata de un ejercicio de clase. Se trataba de practicar la interpretación de un personaje al decir algo. En animación el actor es el animador, que interpreta a través de los dibujos.

martes, 30 de enero de 2007

Y se hizo el personaje...

Enero de 2007. Este es el personaje llamado a protagonizar mi primer corto: Zeto (diminutivo de Aniceto).



miércoles, 17 de enero de 2007

Creando un personaje

Enero de 2007. Crear un personaje es fácil. Coges, te inventas uno, luego le cambias un poco cuatro cosas, aprendes a hacerlo y ya está. ¿Ya está? ¿Cómo que ya está? Luego empiezas a dibujarlo muchas veces, y empieza a no gustarte, entre otras cosas porque a veces eres incapaz de repetir el primer dibujo que hiciste. Así que hay que simplificar, variar, probar y hacerlo reproducible.

Luego también pasa que el personaje que ayer era perfecto para la idea que tenias en mente, pasa a que hoy, como te has levantado con otras ganas, no se parece ni de lejos a lo que te gustaría ver como personaje. Así que al final hay que darle muchas vueltas.

En el dibujito que acompaña a estas palabras, he incluido una evolución del personaje hasta hoy (que todavía cambiará, pero espero que ya no mucho)
Entre el dibujo número 1, esa especie de motero americano de bar de carretera Route66 ideado en un barco-hotel en Estocolmo hasta el tolín del número 10, a parte de diferencias gráficas, también las hay de tiempo: 1 año.




lunes, 13 de noviembre de 2006

La historia de la mesa

Octubre de 2006. He comprado una mesa de animación, es decir, un cacharro con pinta de mesa normal, pero con un disco en medio con un cristal translucido y unos buloncitos donde encajar hojas y que no se muevan. ¿Y que vale esto? Pues dicen por ahí que solo el disco ese vale como 150 €.

¿Y por cuanto lo encontré?: pues en Internet una señora de Alcobendas vendía una por 100€. Y no una cualquiera. Era una mesa con leyenda, con historia propia, con un pasado glorioso… Era una de las mesas de los hermanos Moro, autores de la familia Telerín (“Vamos a la cama que hay que descansar…”) y de las mascotas de 1,2,3 entre otras cosas (la botilde, la calabaza, la Ruperta…). Unas eminencias en los 70, vamos.

Por lo visto esta señora, Corina, trabajó para ellos y cuando sus estudios no iban ya muy bien, a Santiago Moro no le quedó otra que regalarle la mesa, importada de Japón, en pago por su trabajo. 600€ valía entonces.

Sobre esta mesa trabajó Corina, hasta hace ya unos años que colgó el lápiz para trabajar en la televisión, donde sí se podría vivir algo mejor que de la animación.

Hoy llegó hasta mí gracias a la tecnología de la informática y del trueque con pinta de comercio electrónico.

Tras una pequeña reforma que consistió en una limpieza a fondo, y cambiarle la luz (cometido que solo se llevó por delante los plomos de mi casa una vez) la tengo ya funcionando otra vez.